Material: acrílicos y lápices de color.
Tamaño: 58 x 41,5 cm.

Twin Peaks, creada en 1991 por el gran David Lynch y Mark Frost, es a día de hoy una de las series más influyentes de la historia de la televisión. Mediante el “McGuffin” del asesinato de la joven Laura Palmer, el cineasta se sirvió de la serie para servirnos muchas de las constantes argumentales que ya había tratado previamente en su maravillosa película Terciopelo Azul (podéis leer mi análisis de la misma clickando AQUÍ), en especial ese análisis minucioso sobre la cara tenebrosa que se oculta bajo la cotidianidad de la Norteamerica profunda, gracias al cual nos quedó para el recuerdo una amplia gama de personajes que ya forman parte de nuestro acervo cultural (imposible olvidar al Agente Cooper de Kyle MacLachlan, ¡¡personajazo!!). La serie fue impunemente masacrada por los jerifaltes del canal estadounidense ABC; eso provocó que acabase resultando muy descompensada en su desarrollo, y que muchos de los capítulos de su segunda temporada alcanzaran unos niveles de calidad realmente bajos. Pero a pesar de todas esas circunstancias, resulta espectacular cómo la serie ha marcado directa o indirectamente el devenir del mundo televisivo.

Diane, hoy me he despertado con un misterioso bronceado de cara…”

En fin, que se trata de una de las dos o tres mejores series que he visto en mi vida, y que cada cierto tiempo me encanta regresar a las calles de ese pueblo llamado Twin Peaks, a sus enigmáticos bosques de lechuzas y sicomoros, y a la onírica Sala Roja de paso a las dos Logias… Por eso, he aquí mi particular homenaje a la serie. Está claro que no hace falta saber mucho acerca del arte de los carteles de cine para comprobar que este dibujo lo he enfocado bajo la premisa “what Drew Struzan would do?”… 😛 Pero aunque pueda no ser demasiado original, me ha servido como un entrenamiento cojonudo de cara a futuros proyectos.

Espero que os guste.

Detalle.